Nació
como Eliezer I. Perelman, cuando contaba 23 años emigró
a Israel desde Rusia . Cambió su apellido por Ben Yehudá
y decidió desde entonces hablar solo en hebreo. Como en
aquellos tiempos hebreo era solo la lengua sagrada, le
faltaban palabras para el uso de la vida cotidiana. Así
fue como renovó e introdujo cientos de vocablos nuevos,
hoy de uso constante en el hablar hebreo. Habló en su
hogar en hebreo, se puede decir que sus hijos fueron los
primeros niños en usar el hebreo como idioma de comunicación.
Escribió diccionarios hebreos y fundó la academia del
idioma hebreo que funciona hasta nuestros días. Es el
gran artífice del idioma hebreo cotidiano. Los círculos
ortodoxos lo querían excomulgar por haber osado transformar
el idioma sagrado en profano. Perdió su puesto como maestro,
por querer enseñar el hebreo de todos los días. Su esposa
lo ayudó en lo que fue el gran sueño de su vida: resucitar
el idioma hebreo antiguo y transformarlo en el idioma
de uso de todo el pueblo judío.