El
violín era el carnet de salida del judío del Gheto; así
dijo un sabio alguna vez. Podríamos por esta definición
decir que el violín es "judío". Iasha Jefetz es el violinista
más grande de todos los tiempos. De su violín salen los
sonidos más sublimes: exactitud, entereza. Un virtuosismo
que no parece de este mundo. "Por favor comete alguna
vez un error musical, aunque fuera pequeño, para que dios
no se enoje" le rogó una vez Bernard Show. Pero ni siquiera
un error nunca cometió . Puede que Iasha Jefetz haya sido
un "frío" violinista. Puede ser . Pero nadie de los grandes
violinistas no se le puede siquiera parecer.