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Al
cabo del período de resistencia al sitio, CAYERON
LAS MURALLAS y los enemigos entraron a Jerusalén.
Desde ese momento, la lucha se hizo mucho más encarnizada.
Ese día en el que se hizo la primera brecha en el
muro de la Ciudad Santa, el 17 DE TAMUZ, quedó en
el calendario judío como DÍA DE DUELO Y AYUNO. El
AYUNO comienza al amanecer y termina con la caída
del sol. Tres semanas después, la Ciudad de Jerusalén
caía y su Gran Templo era destruido. Por esto, el
período que media entre el 17 DE TAMUZ y el 9 DE
AB se denomina "LAS TRES SEMANAS DE LUTO". Durante
este tiempo no se realizan fiestas ni casamientos.
Muchos intensifican este duelo en los PRIMEROS NUEVE
DÍAS DEL MES DE AB: algunos no comen carne ni manjares
en estos días de tristeza nacional. "DESDE QUE COMIENZA
EL MES DE AB DISMINUYE LA ALEGRÍA", enseñaron los
sabios del Talmud. El 9 DE AB, el AYUNO comienza
en la víspera y dura hasta la caída del sol. Igual
que en YOM KIPUR, no se trabaja ni se estudia la
Torá. Solo se leen LAMENTACIONES, poemas de distintas
épocas atribuidos a distintos autores. En la sinagoga
se reza casi en penumbra. Se lee el LIBRO DE LAMENTACIONES
"EIJÁ", que se atribuye por estilo y contenido al
profeta Jeremías. Los grandes profetas de Israel
veían avecinarse la destrucción del Templo, como
CASTIGO AL PUEBLO JUDÍO por haber dejado de cumplir
los preceptos básicos de CONDUCTA, MORAL y JUSTICIA.
Basta con leer -entre muchos textos- los capítulos
I de Isaías y VII de Jeremías, donde los profetas
hablan de la necesidad de RETORNAR al camino de
Dios verdadero y auténtico y no practicar las normas
y sacrificios como RITUALES VACÍOS, que no conllevan
la conducta moral que se exige a todo el pueblo.
El pueblo judío no olvidó a Jerusalén, sino que
guardó estas fechas en su memoria y no terminó de
consolarse. Las plegarias centrales se dicen MIRANDO
A JERUSALÉN. Volver a Jerusalén era la aspiración
de todo judío. En momentos solemnes -como el casamiento-
se rompe una copa de vidrio en memoria de Jerusalén
(ver CASAMIENTO JUDÍO en CICLO DE VIDA JUDÍA). Cuando
un judío construía una casa nueva, dejaba en una
pared un rincón sin revocar. Eso le recordaba la
destrucción de Jerusalén. Esto se hizo carne en
la historia milenaria del pueblo judío. Se debe
a esta MEMORIA ACTIVA la permanencia de la idea
del RETORNO A ISRAEL. Después de casi dos mil años,
el pueblo judío volvió a su tierra ancestral y renovó
allí su existencia soberana. Recuperó la tierra
y la Ciudad de Jerusalén. Sólo un testigo (el KOTEL
MAARAVÍ o MURO OCCIDENTAL, llamado también "MURO
DE LOS LAMENTOS") había quedado como símbolo de
la fortaleza espiritual judía.
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