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A propósito del cambio de gobierno en Israel
Volver Atrás Para Poder Avanzar Hacia la Paz
Werner Kroll
De la Redacción de Comunidades

El título de este comentario parece contradictorio. La pregunta que se ofrece sería: ¿cómo es posible avanzar en ése -como en cualquier otro- tema conflictivo a participar de un retroceso? Para el caso de Israel y el raído
proceso de paz con los palestinos, la contestación tiene varios aspectos que van desde lo formal hasta el derecho internacional y los complicados tópicos de las políticas internas israelí y judía. Trataré de desglosar esa temática: Israel tiene, en primer término, que asumir que con Ariel Sharón como primer ministro, electo por abrumadora mayoría, su sistema institucional y su esquema político llegaron a su fin.
Esto no significa cambiar la democracia por alguna forma autocrática, sino -por el contrario- fortalecer la democracia, sacándola de su actual inercia y modernizándola.Sharón en el gobierno no debe significar "más de lo mismo" sino un cambio cualitativo frente a propios y al mundo. Esto significa crear las
posibilidades de un gobierno estable respaldado por una mayoría estable.
Todo esto urge, ya que actualmente -por más que se lo presenta como "de unidad nacional"- carece de estos atributos.
 
 
  Lo que se impone son dos factores: el primero es llamar a elecciones anticipadas para permitir adecuar la composición de la Knéset a la nueva realidad. Para que esto se dé hay que aumentar el mínimo de votos requeridos para mandatos a por lo menos el 5%. Esto terminará con la existencia de 17 partidos en el Parlamento de un país de cinco millones de habitantes y la vuelta al sistema anterior de elección del primer ministro por la Knéset.
Esto podrá realizarse -como máximo- en dos meses, y con ello se presentará al mundo un gobierno fuerte y convincente en su política, llámese ese gobierno "de unidad" o como se quiera. Lo que pudo formar Sharón ahora es, cuanto mucho, algo así como un "matrimonio por conveniencia" con contrayentes antagónicos a más no poder, como ya quedó palpable al comienzo, cuando Shas ya chantajeó ventajas ajenas a los aspectos políticos de la coalición y al frenar Avodá mediante el canciller Peres medidas de seguridad
dispuestas por Sharón.
Desconocemos, al menos en detalle, los términos en los que se acordó formar la coalición de Sharón. Pero dadas las conocidas diferencias ideológicas entre Sharón y Peres es de suponer que el acuerdo versa en torno al menor denominador común. Lo que a la larga difícilmente podrá resultar en una política efectiva. Tarde o temprano los ciudadanos israelíes tendrán que hacer frente a una definición del camino nacional a seguir.
Con abstracción de las posturas ideológicas, es dable esperar que Sharón tenga en esa coyuntura las mejores cartas. Siempre y cuando sepa aprovechar las oportunidades que le brinda su contundente victoria del 6 de febrero, el nuevo primer ministro puede arriesgarse a una crisis de coalición. Puede apreciar que la mayoría de los israelíes quieren el cambio en el llamado proceso de paz, aun a costa de más tensiones y/o enfrentamientos con los palestinos. De otra manera hubieran confirmado a Barak y su política. Intuyo que lo que busca por de pronto Sharón es precisamente escalar los enfrentamientos con los árabes, para auscultar hasta dónde puede ir y cuándo eventualmente deberá moderarse. Hasta ahora ningún gobierno israelí intento tal procedimiento, inabdicable para poder concebir una línea política capaz de tener éxito en semejante situación. Hasta ahora los gobiernos israelíes se limitaron a declarar su voluntad de paz, sin señalarles a los palestinos claros límites. De modo que esa -si bien honorable- política tuvo los efecos contrarios a los deseados, animando a Arafat y sus secuaces a aumentar cada vez más su postura.
Intuyo también que a diferencia de sus antecesores aprecia o entiende que -sea como fuere- el proceso de paz, en los términos de Oslo, está al menos agotado cuando no muerto. En Oslo se convino básicamente negociar e
implícitamente que las partes prescindan de la violencia. Los palestinos no respetaron esos presupuestos, lo que invalida el acuerdo original. Más aún por cuanto el valor en el derecho internacional de los documentos de Oslo es por lo menos relativo, ya que no fueron celebrados entre iguales sino entre un Estado y una organización considerada hasta entonces simplemente como terrorista.
Si Sharón se las arregla para seguir a la vez una línea dura en materia militar y de seguridad así como una política agresiva en materia internacional, Israel tendrá buenas posibilidades de replantear todo el proceso de paz en los términos de Oslo. Es imprescindible para ello que Israel deje atrás su hasta ahora tan loable como realmente fatal táctica elegante en materia de esclarecimiento a nivel internacional. El gobierno debe a la vez agredir y/o desenmascarar las falacias de la financieramente bien aceitada propaganda árabe y presentar sin tapujos una clara posición de lo que entiende y puede conceder como proceso de paz? Israel tiene argumentos válidos de sobra para ello. Debe sencillamente usarlos de una vez.
Se suele describir tales procedimientos como "fuga hacia adelante". Y es esto lo que debe hacer Israel. Tiene que hacerle entender a Arafat y sus seguidores, e inclusive al común de los palestinos, que Arafat cayó en su propia trampa: no tomó lo que las fuerzas políticas llamadas "moderadas" israelíes le ofrecieron, de modo que es el mismo Arafat quien se va a tener que arreglar con autoridades judías menos conciliadoras, o si se quiere, duras. Pero falta algo más: hay que movilizar al judaísmo diaspórico en torno al esclarecimiento. Existe consenso en el judaísmo mundial de la importancia que Medinat Israel tiene no sólo para los judíos que allí viven sino también para todos nosotros. Esto nos compromete para que defendamos en la vida diaria a Israel. Es mucho lo que podemos hacer al respecto.
¡Hagámoslo!

 

Nueve Años de Vergüenza
Prof. Natalio F. Steiner
Co-Director de Comunidades

El próximo 17 de marzo (en el calendario hebreo coincidió con Purim) se cumplirán nueve años del sanguinario atentado contra la embajada de Israel en la Argentina sin que aún puedan conocerse los móviles ni la identidad de los autores materiales. Un grueso manto de impunidad, alimentado por el olvido y la indiferencia, envuelve el hecho que segó la vida de veintidós inocentes e hirió a más de doscientas cincuenta personas constituyendo el
primer capítulo de una tragedia cuyo segundo capítulo envolvió a la AMIA-DAIA y sin tener certezas acerca de si habrá o no otro tercer acto macabro.
Las investigaciones realizadas luego del ataque a la embajada no arrojaron casi ningún resultado positivo gracias a una mezcla fatídica de negligencia investigativa, impericia, complicidad, prejuicio antisemita, complot desde el estado y falta de voluntad política y jurídica para resolverlo. Sería poco menos que un milagro que se descubran los autores materiales del hecho aunque los ideológicos, Jihad Islámica, fueron denunciados por la morosa y esponjosa Suprema Corte de Justicia en 1999, la misma Corte que en cinco años paralizó y obstaculizó todo lo posible cualquier avance.
Los dos atentados terroristas no dejaron sólo el tendal de víctimas sino que lesionaron la credibilidad argentina en el exterior porque desnudaron tanto las falencias en las tareas de inteligencia como la precariedad de las
investigaciones posteriores. La colocación de los explosivos y el ataque en sí no fueron obra de un demente o un hecho aislado y la diplomacia argentina fracasó en explicar su ineptitud. En puertas de un nuevo aniversario
seguramente volveremos a escuchar las declaraciones bien intencionadas y de compromiso acerca del hecho por parte de los políticos -esta vez de la Alianza- y que sonarán como una excusa o piadosa condolencia mientras el gobierno argentino cuenta con los dedos cuánto trigo más podrá venderle a Irán. En este sentido, y quizás en muchos otros, aliancistas y justicialistas (con la perversa variable del menemismo) parecen lo mismo. No comprenden que estos seres mesiánicos que ponen bombas en la embajada o la AMIA deben ser erradicados de la sociedad argentina al igual que cierto establishment de seguridad que los cobija y ampara aun en democracia. En verdaderos países del Primer Mundo en los que se hace frente al terror en forma continua, como Israel, España o los Estados Unidos, los grupos antiterroristas de las respectivas policías están mejor equipados, pagados y motivados que los nuestros y trabajan con recursos e instrumentos sofisticados. En nuestro país no sólo los casos de la embajada y la AMIA son emblemáticos de la dejadez y la politiquería ya que se acompañan de profanaciones a cementerios o el ataque a la mezquita de Floresta a plena
luz del día. Esto es así porque la Argentina tiene una democracia imperfecta que se inhibe ante los resortes del poder subterráneo que emana de algunos engendros de la dictadura militar. ¿Es justo que en un país cuya
Constitución consagra a sus habitantes en el respeto a los cultos e ideas sin restricción alguna parte de quienes integran la sociedad deban vivir rodeados de muros para impedir una nueva masacre?
Que el noveno aniversario del ataque contra la embajada sirva para prevenir futuras desgracias que por ahora no tienen contención y son incompatibles con un país que nació bajo el signo de la tolerancia y la libertad.



Las Miserias del Atentado
Dr. Alberto J. Rotenberg
Co-Director de Comunidades


Se recuerda el 17 de marzo un nuevo aniversario del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires, un hecho que ha golpeado profundamente a la comunidad judía y la sociedad argentina, y cuyas consecuencias aún hoy, luego de nueve años, se han arraigado hasta convertirse en modos de vida fatalmente aceptados.
En primer término el atentado dejó en claro la vulnerabilidad de la Argentina como blanco de ataques de esta magnitud, a tal punto que luego se produjo el de la AMIA, y ojalá que nunca más suceda nada igual. Por muchas
razones, la negativa a la eventualidad de un nuevo atentado se apoya más que nada en el deseo de cada uno y no en factores que otorguen tranquilidad a la población.
Se han detectado fallas en los movimientos de entrada y salida de personas del país. Se ha encontrado una zona altamente peligrosa en la "triple frontera" al norte de la Argentina, y recién después de varios años los países involucrados han manifestado su intento de cooperar en la detección y vigilancia de actividades sospechosas en aquella región.
Por otra parte, aun cuando se sostiene habitualmente que estos atentados son difíciles de prever y casi imposibles de abortar, la actividad de los servicios de inteligencia y particularmente de las fuerzas de seguridad ha resultado por demás criticable. Y es precisamente en el caso de la Policía donde la cuestión se torna más espinosa.
Las investigaciones fueron dejando al descubierto una serie de actos delictivos conexos y paralelos a la causa principal que, aun cuando sea comentario corriente en la opinión pública acerca de la existencia de la participación de las fuerzas del orden en forma directa o mirando hacia otro lado frente a la comisión de muchos delitos, parece ser evidente que, por alguna razón, debe ser preferible no investigarlos y desterrarlos. Y éste es
un aspecto fundamental en la posibilidad del esclarecimiento de los hechos, sobre todo cuando se mantienen las dudas acerca de la ausencia de policías en la custodia de los edificios cuando se produjeron las explosiones.
La actividad judicial -o la falta de ella- también se mantiene como objeto de duras críticas y profunda preocupación. Precisamente desde la notoria inactividad, o la elaboración de confusas hipótesis como las de la
implosión, provenientes de la máxima autoridad que asumió el impulso de la causa -es decir, la Corte Suprema-, hasta la negativa de su presidente en su momento a asumir la responsabilidad de la instrucción del expediente, la sociedad permanece con el interrogante de por qué el máximo órgano judicial ha actuado así en esta materia. Y esto es tan importante que se lo ha señalado como antecedente para el segundo atentado: si no se investigó nada con el primero.
La postura israelí ha sido también objeto de análisis. Como nunca la representación diplomática desarrolló sus relaciones comerciales entre ambos países, sin perjuicio que el ex embajador repetidamente pronunciaba críticas frente a los medios sobre la marcha de las investigaciones y sus responsables. Y en este aspecto, supo ocupar el lugar que muchos dirigentes comunitarios dejaron vacante. Precisamente nuestra dirigencia también fue duramente cuestionada a partir de estos luctuosos hechos. Incluso en actos públicos donde se congregó la comunidad altos dirigentes fueron abucheados. Se creó un movimiento como Memoria Activa que enarboló la bandera de la lucha para que los atentados no queden impunes, y -a través de sus encuentros- los oradores tampoco ahorraron críticas a la conducción comunitaria y a las autoridades nacionales. Claro que la dirigencia, manteniendo un cuestionado perfil bajo, por otra parte, hizo lo suyo: como nunca antes prominentes figuras quedaron involucradas en actividades que terminaron afectando las finanzas comunitarias. Sin embargo, nunca se escucharon sinceras autocríticas de la dirigencia por sus responsabilidades en la adopción de mecanismos de prevención de los atentados -sobre todo el de la AMIA- ni en su rol como representantes de la comunidad en la exigencia -no sólo retórica- del esclarecimiento de los hechos, y menos aún de la crítica situación en que funcionan nuestras instituciones. En cambio, la dirigencia intentaría "congraciarse" con el periodismo comunitario, sea entregando importantes sumas de dinero a medios, contratando a sus miembros o pagando notas, para que la prensa comunitaria, en lugar de convertirse en un instrumento para informar mejor a la opinión pública y contribuir al sano y honesto funcionamiento de las instituciones, se abstenga de cumplir con su rol silenciando las críticas o pretendiendo que los medios se conviertan en voceros sólo de aquellas noticias que a los dirigentes les interesa comunicar. Es muy importante que la AMIA apoye la prensa comunitaria y difunda sus actividades a través de ella, pero otra muy distinta es que los medios puedan ver lesionados su independencia y compromiso ético hacia los lectores.
Pero una de las consecuencias más graves de todo lo antedicho es que los judíos argentinos nos hemos acostumbrado a vivir en guetos, acudiendo a instituciones cuya estética denota la presencia de una entidad comunitaria a través de las inconfundibles estructuras de cemento en sus frentes, a los sucesivos controles y medidas de seguridad para ingresar, o que en más de un caso antes del inicio de una jornada escolar deban ser revisadas las aulas para descartar la existencia de cualquier bulto extraño. Todas ellas medidas que se han tornado imprescindibles atento la falta de esclarecimiento de los atentados, pero que claramente señalan frente a todo el resto de la sociedad que "aquí hay judíos" conformándose una curiosa y fastidiosa forma de inevitable discriminación. El dolor por tanta muerte absurda es ineludible, pero aún queda un largo, muy largo camino por recorrer para que ese dolor no quede impune.

Aquí No Ha Pasado Nada
Jorge Salvador Cohen (*)
Especial para Comunidades


La noticia es que no hay noticias. Esa es, probablemente, la novedad más saliente a nueve años de la voladura de la Embajada, aquel 17 de marzo, a las tres menos cuarto de una tarde calurosa en Buenos Aires. Es que la sensación que tiene quien suscribe es que pocos días después de esa tarde el tiempo de las preguntas se detuvo y no sucedió nada digno de mención vinculado con la investigación de la tragedia. Para darle sostén a esta hipótesis puede citarse a un integrante de la primera línea de los investigadores, que confesaría por aquellos tiempos ante quien esto escribe que la causa judicial estaba poco menos que inmóvil y que, de seguir así, terminaría cerrada o, lo que es lo mismo, olvidada en algún cajón. La predicción se cumplió, sin que hubiera, por la parte directamente damnificada, presentaciones ante la justicia para que la causa se reactivara. Es que nada serio ha sucedido vinculado con la búsqueda de los asesinos fuera de las declaraciones públicas y los discursos de funcionarios y diplomáticos, a los que bien puede atribuirse una cierta teatralidad y, por qué no, una vanidosa obsesión por tener una presencia en los medios de comunicación.
Durante la década pasada, poco antes de cada 17 marzo, solía difundirse en la prensa alguna información con visos sensacionales y supuestas claves para resolver el caso, una especie de pompa mediática que se evaporaba al poco tiempo. ¿Pueden calificarse como avances en la investigación o se trató, simplemente, de operaciones políticas?
Es pertinente citar, acaso como una excepción al mutismo de las fuentes de información judiciales, el que en su momento fue anunciado ante las cámaras de televisión como el primer (y único, a menos que se informe lo contrario) peritaje realizado por los investigadores oficiales en la esquina de Arroyo y Suipacha, en la que sucedió la tragedia. Esa pericia fue ordenada y realizada cinco años después de la explosión, sobre un predio ya desierto, sobre un páramo de yuyos y cemento. ¿Estarían tan ocupados en otras pericias de semejante envergadura los representantes supremos de la justicia para que postergaran cinco años una pericia en el centro mismo de los acontecimientos del que fue (hasta 1994) el mayor atentado de la historia de nuestro país? ¿También estaban ocupados quienes debían reclamar por esa demostración, más que suficiente, de desidia?
Nueve años después, en el momento mismo en que se cumpla el aniversario, habrá actos y conmemoraciones. Pero, ¿adonde estarán quienes provocaron la tragedia? ¿Alguien lo sabrá? La justicia, por su parte, no parece interesarse por ellos. Sin embargo, cabe suponer que el recuerdo público no afectará la sensibilidad de quienes -diplomáticos, jueces o funcionarios-debieron trabajar por el esclarecimiento y, a la luz de los resultados, no lo hicieron. Es de imaginar a alguno de ellos frente al televisor de su casa que, sorprendido por la transmisión de imágenes recordatorias de ese 17 de marzo, se sentirá aburrido y le ordenará a la empleada que cambie de canal y busque algo menos molesto.
A veces quien esto escribe se pregunta para qué más sirve el recuerdo público de la tragedia. Por lo que se ha relatado, sólo para mantener prendida la llama del recuerdo. Lo que no es poco.

(*) El autor de esta nota era jefe de prensa de la embajada al estallar la
misma. Su secretaria, Marcela Droblas, murió en el atentado.



A Nueve Años de la Voladura de la Embajada
Los Hechos


17-02-92:
A las 14.45 la delegación diplomática israelí estalla en pedazos.
La embajada, un geriátrico y un convento resultaron con serios daños. Se habla de 19 muertos. Con los años se confirmarían 22.

19-02-92: Marcha de 100.000 personas desde el Obelisco hasta Arroyo. Menem promete investigar "hasta las últimas consecuencias".

21-02-92: Jizbalá, en un comunicado, se adjudica el atentado. Sería consecuencia del ataque israelí contra su líder, Abás Musawi.

20-05-92: Comienzan las discusiones, que seguirán por años, acerca del lugar donde explotó la bomba. La investigación se traba y entra en vía muerta.

2-02-93: El secretario instructor, Alfredo Bisordi, de inocultable pasado antisemita, dice que se avanza bastante en la investigación. Sin embargo, comienza a ser sospechado de ser uno de los que la detiene.

3-11-95: El juez Ricardo Levene (h) se excusa de seguir interviniendo en la pesquisa. Una semana antes el embajador Avirán lo visita y al salir dice ante la prensa: "No se ha hecho nada y no se ha avanzado nada".

19-12-95: La Corte comienza a insinuar el cierre de la causa. En 44 meses no hay un detenido ni un sospechoso ni se investiga a fondo el coche-bomba Ford F100. Hay contradicciones flagrantes en el testimonio de los policías que noestuvieron vigilando el frente de la embajada.

20-04-96: La Corte Suprema convoca a la Academia Nacional de Ingeniería para nuevas pericias. Los peritos insisten con la implosión mientras que la Gendarmería y la Policía hablan de coche-bomba y explosión.

19-06-96: El juez de la Corte Guillermo López, defendiéndose de las críticas, acusa a la inteligencia israelí por no aportar datos. El juez Nazareno opina que "obreros que refaccionaban la embajada" introdujeron el explosivo. Meses más tarde Avirán tilda a la Corte de "inoperante". Por semanas continúan las réplicas y contrarréplicas.

25-09-96: Se crea en el ámbito del Congreso de la Nación la comisión Bicameral para el seguimiento de las investigaciones de los atentados.

30-10-96: La cancillería protesta ante Avirán porque éste manifestó que en la Argentina no hay seguridad.

26-12-96: La Corte rechaza a la Bicameral por "injerencia".

13-03-97: La Corte presenta un informe de siete carillas. No hay datos relevantes. Desde el alto tribunal surge la posibilidad de que el atentado "fue hecho por un judío". Esto tiene olor a antisemitismo", señala Avirán, un embajador que unos meses más tarde perdería crédito por su "menemización". Memoria Activa pide a la Corte la exclusión del juez Vázquez, propulsor de la teoría del extremismo judío.

17-04-97:
Vázquez se aparta de la investigación.

6-06-97: El jurista Raúl Zaffaroni, hoy titular del INADI, estudia antecedentes para iniciar juicio político a la Suprema Corte.

21-07-97: Menem le dice a Avirán que habrá cambios en los investigadores de la Corte.

12-08-97: la investigación queda en manos del secretario Esteban Canevari.

06-02-98: La Corte estudia cerrar la causa a cambio de un pronunciamiento contra Jizbalá.

07-09-98: La investigación no deja dudas sobre el coche-bomba y el cráter, sepultando la absurda teoría de la implosión.

17-09-98: Ahmed Rizawi, disidente iraní, en losEstados Unidos le dice al diario israelí Iediot Ajaronot que el atentado se armó en Irán.

12-12-98: Un informe de la bicameral acusa a la Corte de no haber investigado el atentado por "años"

04-05-99: La Comisión Bicameral encontró pruebas para demostrar la conexión
policial con el ataque terrorista. Aparece la hipótesis de un móvil policial
desviado de su recorrido para hacer "zona libre" en Arroyo. "La embajada estuvo indefensa", dice Melchor Cruchaga, miembro de la bicameral.

10-05-99: La Corte proclama que la voladura fue organizada por Jihad Islámica, brazo de Jizbalá.

20-05-99: La Corte reclama la captura del libanés Imad Mujníe, seis años más tarde que la prensa israelí lo denunciara como uno de los implicados.

7-12-99: La Corte le vuelve a asegurar a Avirán que la causa no se cerrará.

10-07-2000: Israel protesta por las declaraciones del secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray, quien justificó el restablecimiento de las relaciones comerciales con Irán. Hasta la fecha no hay más novedades.


Los Judíos y los Estados Unidos

Los principios ligados a la real politik, como la Guerra Fría, los intereses económicos en Medio Oriente o la alianza estratégica, no son suficientes a la hora de explicar la amistad entre los Estados Unidos desde el principio de su historia y el pueblo judío todo. La alianza con Israel es sólo un derivado de esta amistad, basada en valores más profundos que la mera política. Gustavo D. Perednik (desde Israel) Especial para Comunidades
Una vez más fuimos testigos de cómo el presidente de la primera potencia mundial invierte su tiempo y energías en aras de rescatar los remanentes de la paz para nuestra región. Es cierto que los intereses norteamericanos están más salvaguardados con esa paz, pero la perseverancia del político más poderoso del mundo en ayudar a Israel a conseguir la paz merece una reflexión adicional (de paso, es notable cómo "ayudar a Israel" significa trabajar por la paz; los regímenes árabes no parecen considerarlo una "ayuda". La reflexión es sobre la singular relación que los Estados Unidos mantienen con Israel y vale comenzar por su actitud para con el pueblo judío en su conjunto. En retrospectiva, podríamos definir el récord máximo de la flema inglesa cuando el diario The London Morning Post, en apenas seis líneas ubicadas debajo de un anuncio teatral, informaba sobre un acontecimiento tan pequeñito e intrascendente como la declaración de la independencia de una de las colonias de la corona, que pasaba a ser a partir de ese momento los Estados Unidos de América. Pocos se dieron cuenta de que ese lacónico mensaje transformaría para siempre el mundo entero.
Se cosechaban así los frutos de la siembra del barco "Mayflower" que en 1620 había desembarcado en las costas de Massachusetts portando a los peregrinos que se escapaban de las persecuciones religiosas en Inglaterra. Se autodefinían como "hijos espirituales del Antiguo Testamento", leían y veneraban las Escrituras y trasladaron ese amor hacia el idioma de la Biblia, el pueblo de la Biblia, su tierra. Más que haber cruzado el Atlántico, consideraban que habían cruzado el Mar Rojo. No se escapaban del monarca inglés sino del faraón. Crearon el primer escudo norteamericano con la imagen del Exodo de Egipto; la leyenda rezaba: "la resistencia al tirano es la obediencia a D-".
Esos peregrinos fundaron las colonias en Norteamérica y de este modo colocaron la piedra angular del mundo libre. De los muchos que lideraron la gesta independentista cabe recordar especialmente a dos, a quienes los
designaron "Moisés y Aarón" y quienes se destacaron por su devoción por los judíos.

LA NACION MAS GLORIOSA

John Adams fue el primer vicepresidente de la nación y su segundo presidente. Fue colega, amigo y competidor político de Thomas Jefferson, el "profeta del sueño americano", quien tuvo el honor de redactar la celebérrima declaración. Cada uno venció en sendas elecciones en contra del otro, y siempre por escaso margen. Campeones de la libertad religiosa y de la separación de la Iglesia y el Estado, en la correspondencia que
mantuvieron entre ellos se lee un gran interés por la filosofía religiosa de los judíos y una conspicua admiración por el pueblo de Israel. Jefferson alentó la "restauración a los judíos de sus derechos sociales"; después de fundar la Universidad de Virginia intervino para que ésta no excluyera a los judíos por medio de requerir un curso de teología cristiana. El prolífico escritor y activista Mordejai Noah, antes de asumir la importancia de la colonización judía en Eretz Israel, había ayudado en 1825 a adquirir territorios en Buffalo, a fin de transformarlos en el asentamiento judío Ararat. John Adams le había augurado "para vuestra nación, los privilegios ciudadanos en cada país del mundo". Adams también se había quejado de la judeofobia de Voltaire, a quien retrucó con notable sentencia acerca de los judíos: "Son la nación más gloriosa que jamás haya habitado la Tierra, han dado la religión a tres cuartas partes del globo y han influido en la historia humana más y mejor que cualquier otra nación, antigua o moderna". Del contraste entre el "librepensador" europeo Voltaire y los americanos surge una vez más que la judeofobia es en general una enfermedad europea. En América casi siempre ha resultado una aberración marginal. Los dos padres fundadores de los Estados Unidos encarnan una honrosa tradición que explicitó el cariño norteamericano hacia el Pueblo del Libro. Decenas de aldeas, ríos y comarcas americanas llevan nombres bíblicos. Varias universidades portan sus lemas en hebreo, y en este idioma la universidad de Harvard daba por inaugurado su ciclo de clases, año tras año, hasta 1819.
(Una llamativa y doble coincidencia es que Adams y Jefferson fallecieron el mismo día, el 4 de julio de 1826, exactamente cincuenta años después de que se declarara la independencia estadounidense, de la que fueron preclaros protagonistas.)


EL ESTADO DE ISRAEL, UN ALIADO.

En esa tradición de filosemitismo se basa la amistad entre Israel y los Estados Unidos. El resto, las consideraciones políticas, económicas, militares o estratégicas, coadyuva para cimentar la amistad, pero su
fundamento es más profundo. Agreguemos que de la población actual de trece millones de judíos, once millones se distribuyen en mitades entre Israel y Estados Unidos, donde la cultura judía se ha desarrollado en una escala sin precedentes.
Once minutos después de declarada la independencia de Israel, Harry Truman se transformó en el primer presidente en reconocer al nuevo Estado. En coherencia con los peregrinos, se denominaba a sí mismo "un Ciro" (por el rey Ciro de Persia que en el siglo VI a.E.C. facilitó el primer retorno de
los judíos a Israel). Es cierto, la prisa de Truman no se debió exclusivamente a su entusiasmo. El
reconocimiento inmediato de Israel sirvió para abortar la intención de la Secretaría de Estado de su gobierno, entonces dispuesta a convocar a la ONU para anular la resolución 181 (la que reconocía el derecho judío de
establecer un Estado en Palestina). No todo es rosas en la alianza más constante de Israel.
La actitud hostil de la Secretaría de Estado norteamericana persistió, paralela a la básica amistad de los diversos presidentes y congresos estadounidenses. Una excepción a esa frialdad fue Alexander Haig, quien se
opuso a la moción del secretario de Defensa (Caspar Weinberger) de cortar toda ayuda a Israel con motivo del ataque al reactor nuclear iraquí en Osirak en 1981. Con encomiable visión, Haig declaró que "ya llegará el
momento de ir de rodillas a Israel para agradecerle esa acción". La ex embajadora norteamericana en la ONU, Jeanne Kirkpatrick, sostenía que la única garantía de paz y estabilidad en la región era la fortaleza de Israel.
Nunca las tiranías árabes.

A PESAR DE LAS ESPINAS
Aun un secretario duro para con Israel, James Baker, oportunamente removió a su embajador en la ONU, aparentemente debido a dos episodios en los que el delegado no había actuado de manera suficientemente pro israelí. Equivocaciones no faltaron en la política americana en Medio Oriente. Cuando abandonaron al sha de Persia, cuando asumieron pasividad frente a la guerra Irak-Irán, cuando resolvieron no derrocar a Sadam después de la Guerra del Golfo y durante una década creyeron en su caída "inminente". Peor aún cuando
en 1956 forzaron a Israel a retirarse del Sinaí sin garantías. Cuando Jimmy Carter denominó a las poblaciones israelíes en Judea y Samaria "ilegales" y George Bush las utilizó como tenaza política para presionar a Israel. Una especialmente dolorosa: cuando convirtieron a Jonathan Pollard en el espía más castigado de la historia americana (jamás otro norteamericano acusado de espionaje para un país aliado estuvo más de cinco años en la cárcel y Pollard se había limitado a entregar a Israel datos acerca del armamento
químico de Irak). Pero a pesar de estas espinas, la línea fundamental que debe enorgullecernos
es la de la férrea alianza, el patrimonio diplomático más valioso que tiene el Estado hebreo.


Las nuevas relaciones entre Israel y los Estados Unidos
El que Gobierna y el que Manda
En las relaciones entre los dos nuevos gobiernos hay muchas coincidencias pero Bush (h) ya trazó las líneas rojas. ¿Las aceptará Sharón?
Natalio Steiner
Co-Director de Comunidades

El 3 de diciembre de 1998 se encontraron en Israel el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Ariel Sharón, y el gobernador de Texas, George Bush (h). Ambos realizaron un vuelo en helicóptero por los estrechos límites de Israel. Un paseo típico para introducir al visitante en las dificultades territoriales de Israel ante el incesante apetito palestino. En rueda de prensa, cuando volvió a los Estados Unidos, Bush describió así una de sus impresiones del viaje. "Algunas de las rutas que conducen del trabajo al hogar en Texas son más largas que los quince kilómetros y medio de ancho que presenta Israel en su límite más delgado." Por si algo no quedaba claro Bush puntualizó: "La distancia entre Dallas y Galveston (ciudades tejanas) es de 270 millas y la distancia entre Israel e Irak es de 250". Durante la misma visita que realizó quiso Bush encontrarse con Iaser Arafat.
Dio vueltas y vueltas pero Arafat no lo recibió. Bush respeta mucho el honor y el prestigio y no siempre olvida y perdona. Arafat puede lamentarlo. Es que por entonces Bush no era candidato a suceder a Clinton. Está claro que la política no se fija por amores u odios personales sino por intereses creados. El hecho es que desde que llegó a la Casa Blanca Bush ha dialogado telefónicamente con decenas de líderes (De la Rúa entre ellos). Está claro que lo hará también con Arafat que es el líder árabe que más visitó la Casa Blanca en los últimos ocho años. En el mundo árabe el apellido Bush se asocia con negocios fantásticos: intereses petroleros, Guerra del Golfo y Texas son todos sinónimos. Para la óptica de los republicanos el Medio
Oriente no es sólo el proceso de paz entre Israel y sus vecinos. Este es sólo el componente de un marco mayor basado en los pozos petroleros del Golfo. Para los Estados Unidos Israel sigue siendo un aliado estratégico.
Ambos países continúan compartiendo valores democráticos y desarrollo tecnológico y defensivo contra los enemigos en común. Una situación similar no se da desde 1991 cuando Shamir y Bush padre coexistieron en el poder con una situación que luego se endureció por la intransigencia de Shamir y las presiones del canciller James Baker. Bush está bien informado. Todas las mañanas recibe diez páginas de noticias internacionales compiladas por la CIA y luego los especialistas le amplían el tema. Algunos ya le han dicho que el "halcón" Sharon actuó con moderación en los acuerdos de Wye Plantation en 1998 y sorprendió a todos tratando de arribar a un acuerdo en el tema de un puerto palestino en Gaza. De Sharón le recuerdan su triste paso por el Líbano pero también al hombre que ayudó a Beguin a devolver el Sinaí a Egipto. Sharón es recordado como el impulsor de colonias judías pero desde que fue canciller de Netaniahu también lo ven como a un referente. El actual secretario de estado norteamericano, Colin Powell, intenta adaptarse y ha pedido tiempo para ver a Sharón y su equipo gobernar. Powell ya hizo una gira por la región visitando Israel y países árabes moderados. Ahora se espera la visita de Sharón a los Estados Unidos. Allí el líder israelí va a delinear su plan para avanzar hacia un acuerdo con los palestinos. Se puede prever que el gobierno de Bush no arrastrará a las partes más de lo que éstas están dispuestas a acercarse. La administración Bush piensa que Clinton arrastró a israelíes y palestinos más de lo que las poblaciones palestinas e israelíes querían y que eso precipitó la violencia en la región. Bush quiere pacificar la zona con dinero y ya ha expresado que el Congreso norteamericano -con mayoría republicana- debería aprobar el traslado de su embajada a Jerusalem. Reporteado por el diario israelí Maariv, Colin Powell dijo: "Vamos a ser un mediador justo. Siempre vamos a estar obligados por la seguridad de Israel pero también veremos como podemos conseguir los derechos que los palestinos demandan". Bush, a diferencia de Clinton, cree igual que Sharón que hay que lograr el cese de la violencia para volver a la mesa de diálogo. Cuando ello suceda y los palestinos vean que su economía vuelve a funcionar verán que de nada
sirve matarse con los otros y allí habrá un avance hacia la paz. Los republicanos no adhieren al espíritu de Oslo de Clinton. Tres ex cancilleres republicanos criticaron el acuerdo de Oslo. George Schultz no cree que Arafat quiera la paz. Henry Kissinger piensa en acuerdos intermedios de largo plazo (igual que Sharón) y Lawrence Egelberger piensa que las ideas de Clinton imponían renuncias por encima de lo que los israelíes pueden pagar.
En verdad Bush no tiene muy en claro cómo reflotar el proceso de paz pero la administración norteamericana es pragmática y no aceptará dislates de Sharón. Su línea roja es clara: no a la construcción de asentamientos, no a boicotear los acuerdos interinos firmados y no a hacer entrar al ejército a zonas controladas por los palestinos. Estas serán las líneas rojas. Bush en definitiva intentará poner a Sharón bajo el paraguas norteamericano, una iniciativa difícil de aceptar por el obeso líder israelí.



A casi seis meses de la Intifada II

"Los Palestinos Quieren Arrastrarnos a una Guerra Regional" Lo dice el brigadier general Moshé Iaalón. "Arafat aún controla a sus fuerzas pero o las cosas se le van de la mano o las deja ir". Reportaje. Oded
Granot (Maariv) Especial para Comunidades Brigadier, en Israel se registra una escalada terrorista con ataques cada vez más graves. ¿Adónde esto conduce? Es una escalada intencional, dirigida, ya insinuada por los líderes de los Tanzim. Los palestinos han aumentado sus acciones como respuesta a los resultados electorales en Israel. La incitación a la violencia también toma la forma de acusaciones falsas contra Israel como el uso de balas de uranio o gas nervioso. Cuando uno ve la incitación en la televisión palestina no se
puede sorprender si algún día alguien sube a un ómnibus y lo estrella contra una parada.
En función de las precisiones de Tzáhal acerca de que la Autoridad Nacional Palestina estimula el terror contra Israel, ¿Arafat debería ser visto como un terrorista o como un líder que busca la paz?
La decisión de cómo vincularse con Arafat es política. Yo creo que hay que vincularse a los palestinos mirando hacia atrás, hacia Oslo ¹93. Muy a mi pesar, como alguien que desde la seguridad sigue el tema de cerca, puedo atestiguar que en los últimos siete años no vi ningún indicio de apaciguamiento de la Autoridad Nacional Palestina. No vi que se preparen para la convivencia sino para lo contrario. Vi incitación y una manipulación psicológica de la población para la guerra y para quebrar los acuerdos firmados.
¿El conflicto palestino-israelí se encamina hacia una opción militar?
Las soluciones hay que buscarlas en lo táctico y político. Cuando se quiere que los palestinos entren a trabajar a Israel para mantenerse no se puede asegurar que un conductor de autobús o un particular decida hacer alguna locura. No hay posibilidad de cerrar herméticamente un país. Las respuestas también deben ser estratégicas. Lo importante es definir qué tipo de problema enfrentamos y no estoy seguro de que el pueblo de Israel entienda esto. Yo creo que enfrentamos desafíos de dimensiones tales como no tuvimos desde la guerra de la Independencia. Yo sostengo desde hace tiempo que si bien a los palestinos se los ve como débiles, pueden crear desafíos que amenacen la existencia de Israel. Su fuerza no hay que medirla sólo por la cantidad de fusiles que tienen o por el hecho que Israel es una potencia militar. Ellos apuntan en su estrategia al involucramiento del mundo árabe.
Ellos pueden tener los fósforos que encienden la región y también tienen legitimidad internacional, ya que el mundo nos ve como conquistadores y a ellos, como sometidos.
¿Qué respuestas estratégicas considera?
Si llegamos a conclusiones duras, habría que tomar caminos difíciles.
¿Por ejemplo, como lo proponía Barak, una separación absoluta de los palestinos?
No quiero entrar en discusiones internas. Primero debemos consensuar en qué etapa estamos y con esa base crear una legitimidad interna para enfrentar lo que viene.
¿Eso incluye que Israel vuelva a ocupar territorios que entregó a los palestinos?
Si no hay alternativa, también debería preverse. Lo mismo sucede con disparar sobre los líderes que organizan atentados. Preferiríamos que los palestinos los entregaran ya que están bajo su órbita pero cuando vemos que no se actúa contra el terror no nos queda otra que golpearlos nosotros. Por otro lado, los israelíes no hemos hecho lo suficiente para explicar al mundo lo que aquí pasa y los palestinos lograron vender al mundo la imagen de que son pobres conquistados y a la vez se desentienden de que Oslo les otorgó un status político nacional e internacional que los compromete con los acuerdos.
Hay discusiones acerca de si Arafat dirige todo o está siendo arrastrado por
los hechos. ¿Qué opina?
Creo que Arafat aún controla la situación. El encendió el fuego y él debe apagarlo. El no domina la altura de las llamas. Su control no es total y en la Autoridad Nacional Palestina están surgiendo liderazgos disgregados.
¿Imagina que Israel deberá entonces enfrentar no sólo a la Autoridad
Nacional Palestina sino a grupos extremistas atomizados?
Esto puede suceder. Eso se ve con los Tanzim en apariencia bajo control de Arafat. Arafat creó esta "pantera" para casos de guerra. Aún puede encerrarla en su jaula pero en la medida que pasa el tiempo la pantera crece y comienza a manejar sus tiempos y su voluntad. Yo que Arafat me preocuparía. En el caos los demonios salen de la botella. Alguien de su entorno podría matar a Arafat para tomar la conducción.
¿A Arafat le preocupa?
En su entorno el tema preocupa.
¿Cree que en seis meses de Intifada el poder disuasivo de Israel quedó dañado?
No hay dudas de que los árabes ven a Tzáhal como un ejército fuerte. Por eso es que desde 1973 han evitado guerras convencionales contra Israel. Por el contrario, desde la primera salida del Líbano en 1985 ellos consideran que el objetivo es atacar la retaguardia israelí: la población civil. Para eso se preparan. Ahí perciben nuestra debilidad. Es por eso que el enfrentamiento actual es tan importante. Si no logramos vencer se generarán proyecciones estratégicas que alentarían acciones del mundo árabe contra Israel. El problema no es el ejército israelí sino la fortaleza y resistencia de su sociedad.
¿El mundo árabe ha cambiado la consideración hacia Arafat?
A los jordanos y a los egipcios no les gusta que Arafat juegue con fuego ya que la extensión de la violencia altera la tranquilidad de sus regímenes.
Estos países quieren estabilidad pero públicamente condenan a Israel. A ellos les interesa un acuerdo que limite a Israel ya que ello implica el fortalecimiento de su hegemonía.
¿Las coaliciones regionales entre Siria-Irak y Siria-Irán le preocupan?
No percibo un eje coalicionario contra nosotros. Esas coaliciones se mueven pero no sólo por la escalada entre Israel y los palestinos. Los sirios no buscan un choque directo sino recalentar la situación para mantener latente el conflicto.
¿Hay más posibilidades ahora de guerra que antes de la Intifada II?
No. Sólo aumentó en algo luego del estallido. Eso no significa guerra. No vemos intenciones ni preparativos para ello por parte de los vecinos. De todas maneras parece ser intención de los palestinos llegar a una guerra regional.
¿De la que participen también países que hicieron la paz como Jordania y
Egipto? No creo. Sí creo que un agravamiento con los palestinos puede generar choques con Jizbalá en el Líbano. Ya hubo indicios de asociación entre los grupos. A lo sumo es probable que Irak intervenga en forma limitada.
¿Están los palestinos haciendo esfuerzos para internacionalizar el conflicto?
Ellos inventan todo tipo de mentiras para deslegitimar a Israel como eso del uranio enriquecido o los gases venenosos. Dicen a la prensa internacional que esperan que los israelíes saquen sus tanques de sus ciudades, cuando no hay tanques en esas ciudades. En Davos y ante Shimón Peres, Arafat también deslegitimó a Israel. Estarían contentos con repetir lo que sucedió en el Líbano con nuestra retirada unilateral pero saben que aquí será distinto y por eso buscan el involucramiento internacional. Buscaron comparar a Israel con la Serbia de Milosevic en Kosovo pero no lo lograron.
Desde un punto de vista militar, en un acuerdo con los palestinos, ¿hay
lugar para la evacuación de colonias aisladas?
Sí, pero tomar una decisión así le corresponde a los políticos.

Los hipócritas que empujaron a Israel a asumir el "riesgo de la paz" le atan las manos ante la violencia
La Guerra Justa de Israel

Lic. Julián Schvindlerman


(desde Israel)
The Miami Herald/Comunidades
El terrorismo palestino ha tradicionalmente llevado a Israel a adoptar medidas que han variado en fuerza, riesgo y controversia. Al mezclar tácticamente a terroristas con población civil, las organizaciones terroristas palestinas han reiteradamente puesto a Israel en una posición delicada debiendo arriesgar vida civil al atacar a los propios terroristas.
Esta clásica táctica palestina fue común durante la guerra del Líbano y ha sido bastante típica durante la actual intifada al-Aksa. Pero haya Israel respondido indiscriminadamente, como en el incidente de Kfar Kana en 1996, o ejercitando discriminación, como en su actual política de liquidaciones, la comunidad internacional ha consistentemente estallado en un grito de condena masiva.
Especialmente notables en este sentido son las varias organizaciones de derechos humanos, las que argumentan que al asesinar a terroristas deliberadamente Israel está violando uno de los más básicos derechos humanos: el derecho a la vida. Dado que este derecho está amparado en varios documentos internacionales importantes, entre ellos la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Israel es consecuentemente presentado como un violador de la ley internacional. Esto, obviamente, es absurdo puesto que semejante norma internacional fundamental comprende también el derecho de la ciudadanía israelí a vivir libre de la amenaza de la muerte.

Inevitablemente, el derecho a la autodefensa requiere responder contra otros seres humanos. Israel siempre ha debido transitar por una cuerda floja al lidiar con el terrorismo palestino, balanceando el imperativo de luchar efectivamente contra el terror con los dictados de la ley y la moral. Pero este mismo dilema ha preocupado a la humanidad por siglos. Basándose en conceptos romanos de la guerra y en valores de tempranos moralistas cristianos, Santo Tomás de Aquino reafirmó una doctrina en el siglo XIII que hoy recibe el nombre de Doctrina Moderna de la Guerra Justa.
Esencialmente, la misma delínea el marco para la evaluación de la permisibilidad moral de la guerra, y luego demarca el perímetro ético para la conducción de la misma. Asumiendo que ninguna persona en su sano juicio se atrevería a cuestionar la necesidad israelí de defenderse de la agresión palestina (los miles de incidentes terroristas durante los últimos cinco meses prueban el punto claramente), centrémonos en la segunda parte de esta doctrina.

Tal como explicó el profesor de la Universidad de Georgetown William O'Brien, la conducción de la guerra según esta doctrina contiene dos elementos centrales: proporción y discriminación.
Así, una acción militar debe ser proporcional en el marco de los objetivos estratégicos y políticos perseguidos. Asumiendo que el primordial objetivo israelí en este sentido es aplastar el terror y motivar a los palestinos a que retornen a la mesa de negociación, entonces el atacar a líderes específicos de células terroristas resulta apropiado. El ejército israelí ha sido altamente medido en sus respuestas. De no haber sido el caso, hoy Ramala no sería más que una pila de escombros.
El segundo elemento, discriminación, es especialmente tenido en cuenta en la política de asesinatos israelí. Considerando las opciones alternativas, todas ellas de naturaleza colectiva -bombardear centros poblacionales o imponer cierres de frontera totales-, esta política debiera ser aplaudida por su selectividad y precisión.

El asesinato en sí mismo no siempre es un crimen; depende del contexto, especialmente cuando éste es es retributivo. El castigo es un principio sagrado de la ley internacional. Tal como el profesor de la Universidad de Purdue Louis Rene Beres destacó, -nullum crimen sine poena- "ningún crimen sin castigo" asume especial validez cuando el crimen en cuestión es tan abominable como el caso del terrorismo. Tal como Beres nos recuerda, cuando el Tribunal de Nüremberg fue establecido en 1945, afirmó que "más que ser injusto el castigar (a un ofensor) sería injusto que sus inconductas quedaran sin castigo".
Bajo los estándares de la ley internacional, los terroristas son conocidos como -hostes humanis generis-, enemigos comunes de la humanidad. Defender el derecho a la vida de este tipo de criminal cuando él mismo está abocado a negarles a otros la posibilidad de ejercitar ese mismo derecho resulta un tanto incongruente. De hecho, es obsceno.
Con destacada hipocresía, los mismos miembros ilustrados de la comunidad internacional que instaron a Israel a asumir "riesgos por la paz" y a encaminarse a lo largo del peligroso sendero de Oslo -cuyo destino final fue la guerra- ahora condenan a Israel por defenderse de la violencia palestina, la que están siempre tan dispuestos a justificar. Esto, y no la legítima política de liquidación israelí, es la verdadera inmoralidad.



Un libro de obligatoria lectura
Lic. Eduardo A. Chernizki
De la Redacción de Comunidades


Para un periodista que indaga, como parte de su trabajo, sobre el origen y los responsables de un hecho criminal, enterarse que la justicia -en lugar de intentar descubrir quiénes lo hicieron- lo considera a él y a su equipo de colaboradores pasibles de ser investigados por dicho delito, es un drama kafkiano muy difícil de superar, similar al hecho que se deba custodiar durante la s 24 horas del día la tumba de la madre de un ministro del Interior (del que depende la Policía Federal) para evitar que pueda ser profanada.
Aparentemente Raúl Kollmann, el periodista en cuestión, pudo superar este drama y a partir del mismo dedicarse a investigar un tema sobre el que muy poco se conoce: los neonazis argentinos.
Su libro Sombras de Hitler. La vida secreta de las bandas neonazis argentinas, editado por Editorial Sudamericana, es uno de los numerosos textos que integran lo que se conoce como "periodismo de investigación" publicados en el país, que se destaca por su temática, por demás interesante para la comunidad judía, y por sus peocupantes conclusiones, que lo convierten en lectura obligada para la dirigencia, los activistas y todos aquellos que se interesan por el futuro de nuestra comunidad.




EL CONTENIDO


A lo largo de casi 250 páginas, Raúl Kollmann y los miembros del equipo investigación que colaboró con él describen -en algunos casos con lujo de detalles- la actividad de los principales grupos neonazis que existen en Buenos Aires y sus alrededores.
Explican quiénes son sus integrantes y los ritos de iniciación que deben cumplimentar; su jerárquica organización interna, en la cual el poder de sus líderes no se discute; cuáles son los métodos por los cuales consideran que han de llegar al poder; qué harán cuando accedan al gobierno; los lazos que los intercomunican con sectores de las fuerzas de seguridad y la justicia; sus medios de prensa y la utilización de Internet para difundir sus ideas y captar adherentes; su labor para lograr que la Justicia Electoral los
reconozca como partido político, detallando cómo consiguen las adhesiones necesarias sin que los firmantes sepan que se están afiliando; cómo se financian; su relación con organizaciones similares del resto del mundo; sus historias en épocas pasadas y sus contactos con miembros de la "P2" italianos y argentinos; su participación en las "barras bravas" futboleras; los recitales de rock clandestinos, en los cuales las letras de las canciones son de neto corte antisemita; su participación en las profanaciones de los cementerios judíos. Incluye un glosario, un muy completo apéndice en el cual no sólo se aclaran los vocablos específicos del metalenguaje utilizado por los neonazis argentinos, sino que además contiene una reseña biográfica de los principales dirigentes.

De acuerdo a lo que se explica en el texto, los investigadores pudieron infiltrarse o lograr la confianza de neonazis vernáculos -convencidos, arrepentidos, desilusionados- quienes les contaron muchas de las cosas que hacen, las internas que los dividen y la manera en que se eyecta a los que discuten las decisiones del líder máximo.
El libro explica, en uno de sus capítulos, cómo el Partido Nuevo Orden Social Patriótico (PNOSP) -que lidera Alejandro Franze- pudo presentar más de 3.000 firmas de afiliados la Justicia Electoral. Al realizar una compulsa entre cien personas que fueron presentadas como afiliadas al juzgado federal con competencia electoral de la Capital Federal, ninguno dijo haberse afiliado al PNOSP; la gran mayoría desconocía que ese partido político existía y sólo recordaba haber adherido a campañas callejeras que -entre otros temas- estaban a favor del aumento a los jubilados o del pago a los docentes, o en contra de la prostitución callejera.
De acuerdo a lo publicado el 12 de febrero en el matutino Página/12 (pág. 8)
el Centro Simón Wiesenthal denunciaría al PNOSP a la fiscalía y al juzgado federal con competencia electoral de la Capital Federal por conseguir sus afiliaciones en forma fraudulenta, basándose en la investigación realizada por Kollmann -que incluye los nombres de las personas consultadas- que sería presentada como prueba.


PROFANACION DE LOS CEMENTERIOS JUDIOS

Si bien en Sombras de Hitler a este tema se le dedica tan sólo parte de la introducción y uno de sus capítulos, por la implicancia que tiene para nuestra comunidad el mismo merece ser especialmente considerado. Raúl Kollmann y su grupo de investigadores lograron que un ex miembro del PNOSP reconociera que miembros del partido habían participado en una de las profanaciones que sufrió el Cementerio Israelita de La Tablada, la de octubre de 1996, la única en la que además de los destrozos hubo
inscripciones antisemitas. A partir de sus relatos pudieron ubicar a quien participó, y éste les explicó cómo conectó a dos jóvenes que no tenían trabajo fijo con los que les pagarían el "trabajo" y dónde se realizó el "arreglo" una casa particular de Ituzaingó.
Explica los avatares de la investigación judicial; cómo oficiales de la policía bonaerense estaban relacionados con el tema; que si bien se detuvo a un nazi conocido de la zona, no se le pudo probar nada excepto la difusión de material antisemita; y que a los dos jóvenes que hicieron el "trabajo" la justicia los liberó pues consideró que fueron engañados por quienes los contrataron. A estos últimos la policía no los pudo encontrar y tampoco lograron saber en qué lugar se realizó la contratación, cosa que sí pudieron averiguar los periodistas.
También se refiere a restantes profanaciones, poniendo el acento en que cuando se detuvo a algunos de los implicados, éstos eran "perejiles" es decir personas que si bien podían ser nazis, hicieron lo que hicieron incentivados por otras a las que nunca se logra descubrir.
Kollmann plantea la existencia de cierto tipo de relación non sancta entre sectores de la policía bonaerense y los profanadores, que en ciertas oportunidades las profanaciones fueron utilizadas para desviar la atención de la gente, que la justicia no ha hecho mucho por investigar y que las autoridades de la comunidad no hicieron lo suficiente para aclarar lo ocurrido. Textualmente afirma en la página 92:-hay que decir que tampoco la DAIA puso el grito en el cielo ni produjo respuestas realmente duras por estos hechos. Las reacciones fueron siempre rutinarias, y orientadas más a mantener relaciones diplomáticas con el gobierno -muchos sostienen que para preservar los bancos- que a exigir que se investigara como correspondía- y concluye el capítulo diciendo "La razón última por la que no aparecen los culpables de las profanaciones es, sencillamente, porque nadie los busca en serio".




UNA OBSERVACION NECESARIA

Sombras de Hitler es un libro muy interesante, instructivo y preocupante, que pone al descubierto una de las realidades con las cuales convivimos diariamente, sabiendo que existen pero sin conocerlas.
Además, como una buena investigación periodística, deja la sensación de que es corta, que debería continuar pues sólo se ha descrito una parte y falta mucho más. Por ejemplo es muy poco lo que se dice sobre la utilización de Internet por parte de los neonazis vernáculos respecto de la existencia de grupos similares en el interior del país. La lectura de Sombras de Hitler seguramente satisface, con creces, las
expectativas de quienes, a principios de febrero, fuimos sorprendidos por la campaña publicitaria que anunciaba su aparición. Muchos la consideraron agresiva, otros un elemento "marketinero" para vender más ejemplares. Lo cierto es que según figura en la primera edición la tirada fue de 6.000 ejemplares y de acuerdo a lo informado por Editorial Sudamericana -a fines de febrero- en tres semanas había llegado a la tercera edición, es decir que se ha convertido en un éxito editorial, pese a que fue puesto a la venta en pleno verano y a no integrar las listas de "best sellers" de los suplementos culturales de Clarín y La Nación.
Raúl Kollmann es un periodista conocido y reconocido que desde sus notas en
Página/12 se ha convertido en un referente obligado en todo lo atinente a las investigaciones de los atentados que destruyeron los edificios de la Embajada de Israel y la AMIA, que se ha destacado por sus coberturas del "caso Cabezas", las profanaciones de los cementerios judíos, los jerarcas nazis que llegaron a la Argentina y que en las primeras semanas de febrero, coincidiendo con la aparición de su libro, se ocupó del doble crimen de Cariló.
Es por todo esto, una amplia experiencia entre los "públicos" compromisos de investigar y la realidad, que su afirmación sobre la falta de voluntad de los dirigentes de la DAIA para que se investigue con mayor profundidad las profanaciones de los cementerios judíos es una dura crítica que confirma que Raúl Kollmann tiene su propia visión de la dirigencia judía de la Argentina, que no toma en cuenta lo que él mismo escribe: que para evitar que profanaran la tumba de la madre de un ministro del Interior tuvieron que ponerle custodia.
Pese a esto, reitero que considero la lectura de Sombras de Hitler. La vida secreta de las bandas neonazis argentinas obligatoria para todos aquellos que se interesan por el futuro de nuestra comunidad.


Raúl Kollmann, autor de Sombras de Hitler

"Son Mano de Obra para Trabajos Sucios". Por primera vez un libro de reciente aparición, Sombras de Hitler, del periodista Raúl Kollman, devela la trama nunca indagada de los neonazis argentinos. Sus creencias, sus ritos, sus líderes, sus conexiones, el manejo de armas de fuego, su entrenamiento, las complejas relaciones con la policía y los militares son denunciados por la sagaz investigación de Raúl Kollmann y un equipo de jóvenes periodistas. Una vez más, el periodismo argentino llega adonde las fuerzas de seguridad no quieren llegar. En este reportaje, Kollmann amplía la trama de complejidades y las razones por las cuales nunca se detiene a éstos y a otros violentos. Una mirada amplia sobre un fenómeno que crece en el mundo entero.
¿Cuál es el objetivo central de esta investigación?
Nuestro objetivo central ha sido mostrar por primera vez la organización de los grupos neonazis en la Argentina, sus creencias religiosas, la educación que les dan a sus miembros, sus vinculaciones con las fuerzas armadas, sus planes de gobierno oficiales y ocultos; en fin, iluminar facetas desconocidas de las bandas neonazis y sus vinculaciones. En resumen, nuestro objetivo fue revelar la vida interna de estos grupos.
¿Qué dificultades encontraron vos y tu equipo en la investigación, comprobación y recopilación de los datos?
La tarea nos demandó dos años, en los que nos infiltramos en sus grupos, entrevistamos a ex integrantes, leímos cientos de fojas de causas y logramos descubrir lugares y situaciones que ni la policia, ni los jueces, ni los servicios de inteligencia con sus entrenados aparatos pudieron desentrañar. Fue una investigación larga y por momentos riesgosa, sobre todo en la parte de las profanaciones de tumbas, ya que indagamos una trama en la que estaban metidos la policía y jóvenes delincuentes. El resultado de todo es muy satisfactorio.
¿Hasta qué punto estas agrupaciones neonazis, como el PNT y el PNOSP, implican un riesgo directo para la seguridad ciudadana, o sólo son un grupo de lunáticos nostálgicos del Führer?
Cualquier grupo de lunáticos nostálgicos del Führer implica un riesgo directo para la seguridad ciudadana tal como sucedió en los Estados Unidos donde un grupo de dos chicos masacraron a sus propios compañeros de escuela un 20 de abril, es decir el día del cumpleaños de Hitler. En el libro relatamos casos, que sólo por suerte no terminaron igual, ocurridos en escuelas de nuestro país. Desde la dirigencia de esos grupos permanentemente incitan a sus integrantes al odio y la violencia. Tienen contactos con las fuerzas de seguridad y sirven de mano de obra para trabajos sucios y de guardaespaldas de genocidas, como contamos en el libro.
¿Cómo se explica que estas agrupaciones marginales no hayan eslabonado lazos más estrechos con históricos del fascismo argentino como Seineldín o Rico?
En general los neonazis tienden a aliarse con militares nacionalistas no sólo por las coincidencias ideológicas sino como una forma de acceso al poder. Es así que el PNOSP y el PNT tenían estrechos lazos con Rico que se rompieron cuando éste se alió con Duhalde durante la Convención Constituyente de la Provincia de Buenos Aires. Este acuerdo posibilitó la reelección de Duhalde como gobernador. En el libro hay un capítulo dedicado a las estrechas relaciones entre los neonazis y los militares, incluyendo gente de Seineldín y Rico. Tal vez lo más llamativo es la relación que descubrimos, incluyendo plata, armas y proyectos, con el ex almirante Emilio Massera.
¿Qué fuentes de financiamiento tienen? ¿De qué viven Biondini y Franze?
En el capítulo acerca de la vida cotidiana de los neonazis contamos entre otras cosas acerca de las fuentes de financiamiento. El manejo de los fondos está monopolizado por Biondini y Franze en su carácter de líderes de los dos partidos. Es un tema tabú y jamás informan a sus subordinados sobre la procedencia del dinero. Esto provoca acusaciones cruzadas: los miembros del PNOSP sostienen que Biondini es financiado por la Policía Federal, y los del PNT, que a Franze le paga la SIDE. Ex integrantes de esos partidos nos contaron detalles de buenas y malas épocas económicas que reproducimos en el libro. Franze declara que vive de su puesto de libros usados en el Parque Rivadavia mientras que a Biondini no se le conocen fuentes de ingresos. Pero nosotros mencionamos a un dirigente importantísimo del justicialismo que según ellos les acercó dinero y a un banquero, que también mencionamos con nombre y apellido, que igualmente les dio apoyo económico.
¿Hay empresarios que desde el anonimato los respaldan?
Segun un informe de la SIDE, durante 1991 Biondini recibió fondos de ese banquero, dueño del Banco Almafuerte.
¿Recibiste amenazas desde la aparición del libro?
Hemos tenido distinto tipo de incidentes, algún conato de seguimiento, música fúnebre dejada en el celular y una causa judicial en la que verificamos que la Policía nos estaba investigando a nosotros para ver qué averiguábamos, sobre todo en el tema de las profanaciones.
En Alemania los incidentes neonazis crecieron en 2000 un 50%. ¿Creés que en la Argentina existe plafón para un incremento de sus actividades?
Definitivamente sí. Creo que mientras la situación económica continúe como hasta ahora, las redes de contención social sigan rotas y la violencia doméstica siga creciendo existe una gran posibilidad de que la actividad de los neonazis se incremente. De hecho, estos grupos no tenían locales ni publicaciones ni militantes en 1995, y ahora han crecido bastante.
¿Las fuerzas de seguridad se hacen los distraídos con estos grupos?
Como relatamos en Sombras de Hitler, en el mejor de los casos se hacen los distraídos pero en otras oportunidades los integrantes de estos grupos son recibidos entusiastamente.
La llamada "conexión local" del atentado contra la AMIA se nutrió de elementos de las fuerzas de seguridad y la complicidad del aparato. ¿Hay algún indicio para pensar en la participación de neonazis militantes como parte de dicha conexión?
En principio hay que decir que no. Por ahora, las vinculaciones que aparecen tienen que ver más con policías, militares -hay que recordar que el padre de Carlos Telleldín fue jefe de la policía de Córdoba y un feroz antisemita- e indudablemente existe una "conexión local" islámica que se ha pretendido ocultar. Un atentado como el de la AMIA refiere más a una organización terrorista islámica que a un grupo político argentino.
Vos demostrás con contundencia el involucramiento de un sector de la policía de la Provincia de Buenos Aires en la más importante profanación de tumbas en Tablada. ¿Hay algún fiscal que de oficio haya tomado tus denuncias para investigarlas?
En esta semana efectivamente recibimos el pedido de un fiscal para que le suministremos datos filiatorios de uno de los profanadores de tumbas. Además, espero que ese mismo fiscal incursione en otro de los datos que aportamos: la casa donde se hizo un acuerdo para que dos chicos, pagados por policías, pinten esvásticas en el paredón del cementerio de La Tablada.
Nos acercamos al juicio oral por el atentado contra la AMIA. ¿Cuál es tu impresión respecto a sus resultados?
Es difícil saberlo. Creo que la investigación ha sido desastrosa, sobre todo al principio. Cosas elementales como el coche-bomba fueron puestas en duda y para algunos periodistas -no para mí- siguen en duda. No se han podido encontrar elementos contundentes para demostr